Con motivo de El Clásico a quien les escribe se le ha venido a la mente la música
que podría acompañar algunos momentos que se pueden vivir en un choque deportivo. Quizás el
escenario y el contexto escogidos fuesen otros. La verdad es que esta especie
de relato recuerda demasiado a un partido de fútbol, pero estas o distintas
canciones también valdrían para cualquier deporte. En este juego los nombres de los
equipos y el resultado se han obviado. Lo importante es subrayar aquello que
melodía y letra consigan trasmitir.
El evento deportivo de hoy congrega una gran
cantidad de seguidores. En las horas previas del partido los aledaños del estadio están muy
concurridos. Van llegando peñas y las pandillas de amigos. Ambas aficiones
van perfectamente ataviadas con los colores de su equipo, y pronto retoman los
canticos que han mantenido durante el viaje hasta aquí. Incluso, muchos de
ellos comentan ilusionados como van a ganar los suyos. Lo mismo ocurre con las
familias que también vienen a ver el encuentro. Tanto padres como abuelos recuerdan la primera vez que vieron un
partido en vivo. Una emoción que
intentan trasmitir a los más pequeños, que ya de por si están entusiasmados
por ver, por fin, a sus ídolos en el campo. En las aficiones reina las ganas de
divertirse y la amistad. La música y la letra de Someday de The Strokes
podría recordar acompañar sensaciones.
Mientras esto ocurre, los jugadores de los dos equipos se encuentran concentrados en sus respectivos vestuarios. Sus entrenadores borran y emborronan las pizarras con las últimas indicaciones tácticas. Todo tiene que salir perfecto porque para ambos bandos es una oportunidad más para vencer a su máximo rival en la competición. Una derrota traería consigo demasiada presión por parte de los aficionados y los medios de comunicación. Es el momento de encarar el túnel de vestuarios y salir a un campo abarrotado. Está a punto de comenzar un espectáculo de repercusión mundial entre dos de los mejores equipos. Por la importancia de la situación quizás sería idónea una música competitiva, como la que elaboró el productor de bandas sonoras de videojuegos y documentales, Ian Livingstone. En concreto, esta melodía pertenece al videojuego deportivo F1 2010.
Nadie quiere
perder. Las respectivas líneas defensivas se muestran muy firmes y atentas ante
los ataques contrarios que pretenden desbordarlas. Ambos bandos chocan
entre si, con fuertes entradas y forcejeos con los que intentan imponer respeto al
rival. Un juego duro que obliga a los atacantes a optar por el disparo lejano a
portería. De esta manera, las ocasiones, las
paradas de los porteros y los postes van sucediéndose sin que todavía llegue el
gol por ninguna de las dos partes. La intensidad, los golpes del momento se
verían reflejados con la canción Let you go del grupo electrónico Chase and
Status con Mali como vocalista cuya letra afirma algo así en el estribillo: “No hay lugar para escapar, no hay sitio
donde tú puedas ir y esconderte”.
El
trío arbitral tiene que poner orden y evitar que el juego
no sobrepase el reglamento. Difícil tarea. Son profesionales pero ya desde el
pitido inicial saben que sus decisiones
van a tener mucha repercusión. Por eso, los árbitros y sus asistentes tienen
una sensación preocupación latente que va incrementándose a lo largo del
partido. Nadie les va apoyar, su
actuación nunca terminará por contentar a ninguna de las dos partes. Jugadores de
uno y otro equipo les rodean buscando influir sobre ellos cuando se produce una
acción polémica. Ante esto, la afición también se contagia por el ansia de
victoria y recrimina con pitos e insultos estas decisiones. El mal ambiente va creciendo y los
colegiados tienen que soportar más la presión con cada interrupción del juego.
Edvard Grieg - In the hall of the mountain
king.
FINAL
DE LA PRIMERA PARTE. La megafonía pone uno de los típicos éxitos
pegadizos del momento para rebajar la emoción del partido. A más de uno del público se le “escapan los pies” y algún que otro
tarareo entre mordisco y mordisco al bocadillo. Maroon 5 Ft. Cristina Aguilera - Moves Like Jagger.
Podría ser también un momento más para captar
las anécdotas que ocurren en el partido.
De esos instantes que en directo pasan desapercibidos, pero que luego las
televisiones reponen una vez acabado el partido. Ni los aficionados, ni los jugadores y técnicos, ni si quiera los
árbitros se suponían que en ese mismo instante iban a ser “cazados” por las
cámaras. Un contenido propio para una sección de Lo Que El Ojo No Ve de El Día Después (Canal +) con música, por
ejemplo, de Pérez Prado
interpretando Gluaglione.
Ya lleva
tiempo iniciada la segunda parte. Como todavía no hay goles la organización y la
concentración defensiva pasa a un segundo plano: hay que arriesgar. Se ve más
movimiento entre líneas, mas espacio por lo que las habilidades de las
estrellas de ambos equipos tiene, ahora, mayor presencia en el campo. Los jugadores se animan a participar en
jugadas elaboradas con pases de tacón, pases sin mirar, con paredes entre sí,
etc. Incluso los baluartes de los dos equipos consiguen generar
individualmente ocasiones con regates, remates y controles de balón
imposibles entre otros repertorios. La elegancia que surge al combinar juego
colectivo e individual levanta los suspiros y aplausos entre sus respectivas
aficiones. Es un momento en que los espectadores pueden ver la belleza estilística de este deporte.
Una cámara superlenta y un patrón musical parecido al de UNKLE en la canción Heaven
engrandecería más las acciones mencionadas.
LLEGAN
LOS GOLES. Jugar así, con los equipos más abiertos, hace posible
que se produzca el ingrediente que le faltaba a un partido de estas características.
Un gol cae como una bomba que desata la
locura en la grada que ve marcar a su equipo. Se sucede una oleada de
gritos abrazos y saltos mientras el goleador lo celebra, también, enfervorecido. Es un momento de comunión entre la
afición y su equipo. La gran cantidad de goles marcados por los dos equipos
puede incluso llegar a “satisfacer” a todo el mundo. Lo que demuestra que ha sido
un gran partido. The Hives - Tick tick
tick Boom.
En
el partido ha pasado de todo, pero la mayor cantidad de
goles de un bando le ha servido para llevarse el partido. El encuentro ha finalizado, los jugadores y la afición ganadora marchan con la moral muy alta. El equipo ha triunfado sobre el máximo
rival con concentración, buen juego y entrega. También sus seguidores le
han apoyado a lo largo del partido a base de canticos vítores y la consiguiente
presión al contrincante. La unión emotiva que hay entre estas dos partes es tal, que ambas recordarán lo que les ha
costado conseguirlo a pesar de la tensión las entradas las ocasiones fallidas,
las tarjetas, etc. Pero todo esto, ha merecido la pena tanto esfuerzo
porque ellos han salido victoriosos.Noel
Gallagher's High Flying Birds -
AKA... What A Life!
Mientras los ganadores celebran haber ganado,
los perdedores se lamentan de su
derrota. En su caso, tanto jugadores como aficionados se marchan
cabizbajos. Su calidad no ha quedado fuera duda. Han luchado para ganar pero el
rival ha sido mejor en esta ocasión. Es un momento duro para el equipo y su
“parroquia de fieles”, pero no se tienen
que hundir. Los jugadores y los aficionados deben permanecer juntos y hacer
autocritica para evitar repetir los errores de hoy en futuros partidos. Siempre
teniendo en mente que pueden levantarse
como el gran conjunto que son. Como canta U2 en Stuck in amoment: “Tienes que tenerentereza en un momento así”.
Por cierto, queda por saber una cosa: ¿Qué música o canción podría representar un
posible resultado final de empate? Esperando a que lleguen las ideas…