10 de diciembre de 2011

Propuesta musical para un Clásico

Con motivo de El Clásico a quien les escribe se le ha venido a la mente la música que podría acompañar algunos momentos que se pueden vivir en un choque deportivo. Quizás el escenario y el contexto escogidos fuesen otros. La verdad es que esta especie de relato recuerda demasiado a un partido de fútbol, pero estas o distintas canciones también valdrían para cualquier deporte. En este juego los nombres de los equipos y el resultado se han obviado. Lo importante es subrayar aquello que melodía y letra consigan trasmitir.


El evento deportivo de hoy congrega una gran cantidad de seguidores. En las horas previas del partido los aledaños del estadio están muy concurridos. Van llegando peñas y las pandillas de amigos. Ambas aficiones van perfectamente ataviadas con los colores de su equipo, y pronto retoman los canticos que han mantenido durante el viaje hasta aquí. Incluso, muchos de ellos comentan ilusionados como van a ganar los suyos. Lo mismo ocurre con las familias que también vienen a ver el encuentro. Tanto padres como abuelos recuerdan la primera vez que vieron un partido en vivo. Una emoción que intentan trasmitir a los más pequeños, que ya de por si están entusiasmados por ver, por fin, a sus ídolos en el campo. En las aficiones reina las ganas de divertirse y la amistad. La música y la letra de Someday de The Strokes podría recordar acompañar sensaciones.






Mientras esto ocurre, los jugadores de los dos equipos se encuentran concentrados en sus respectivos vestuarios. Sus entrenadores borran y emborronan las pizarras con las últimas indicaciones tácticas. Todo tiene que salir perfecto porque para ambos bandos es una oportunidad más para vencer a su máximo rival en la competición. Una derrota traería consigo demasiada presión por parte de los aficionados y los medios de comunicación. Es el momento de encarar el túnel de vestuarios y salir a un campo abarrotado. Está a punto de comenzar un espectáculo de repercusión mundial entre dos de los mejores equipos. Por la importancia de la situación quizás sería idónea una música competitiva, como la que elaboró el productor de bandas sonoras de videojuegos y documentales, Ian Livingstone. En concreto, esta melodía pertenece al videojuego deportivo F1 2010.




 



Nadie quiere perder. Las respectivas líneas defensivas se muestran muy firmes y atentas ante los ataques contrarios que pretenden desbordarlas. Ambos bandos chocan entre si, con fuertes entradas y forcejeos con los que intentan imponer respeto al rival. Un juego duro que obliga a los atacantes a optar por el disparo lejano a portería. De esta manera, las ocasiones, las paradas de los porteros y los postes van sucediéndose sin que todavía llegue el gol por ninguna de las dos partes. La intensidad, los golpes del momento se verían reflejados con la canción Let you go del grupo electrónico Chase and Status con Mali como vocalista cuya letra afirma algo así en el estribillo: “No hay lugar para escapar, no hay sitio donde tú puedas ir y esconderte”.






El trío arbitral tiene que poner orden y evitar que el juego no sobrepase el reglamento. Difícil tarea. Son profesionales pero ya desde el pitido inicial saben que sus decisiones van a tener mucha repercusión. Por eso, los árbitros y sus asistentes tienen una sensación preocupación latente que va incrementándose a lo largo del partido. Nadie les va apoyar, su actuación nunca terminará por contentar a ninguna de las dos partes. Jugadores de uno y otro equipo les rodean buscando influir sobre ellos cuando se produce una acción polémica. Ante esto, la afición también se contagia por el ansia de victoria y recrimina con pitos e insultos estas decisiones. El mal ambiente va creciendo y los colegiados tienen que soportar más la presión con cada interrupción del juego. Edvard Grieg - In the hall of the mountain king.






FINAL DE LA PRIMERA PARTE. La megafonía pone uno de los típicos éxitos pegadizos del momento para rebajar la emoción del partido. A más de uno del público se le “escapan los pies” y algún que otro tarareo entre mordisco y mordisco al bocadillo. Maroon 5 Ft. Cristina Aguilera - Moves Like Jagger.






Podría ser también un momento más para captar las anécdotas que ocurren en el partido. De esos instantes que en directo pasan desapercibidos, pero que luego las televisiones reponen una vez acabado el partido. Ni los aficionados, ni los jugadores y técnicos, ni si quiera los árbitros se suponían que en ese mismo instante iban a ser “cazados” por las cámaras. Un contenido propio para una sección de Lo Que El Ojo No Ve de El Día Después (Canal +) con música, por ejemplo, de Pérez Prado interpretando Gluaglione.






Ya lleva tiempo iniciada la segunda parte. Como todavía no hay goles la organización y la concentración defensiva pasa a un segundo plano: hay que arriesgar. Se ve más movimiento entre líneas, mas espacio por lo que las habilidades de las estrellas de ambos equipos tiene, ahora, mayor presencia en el campo. Los jugadores se animan a participar en jugadas elaboradas con pases de tacón, pases sin mirar, con paredes entre sí, etc. Incluso los baluartes de los dos equipos consiguen generar individualmente ocasiones con regates, remates y controles de balón imposibles entre otros repertorios. La elegancia que surge al combinar juego colectivo e individual levanta los suspiros y aplausos entre sus respectivas aficiones. Es un momento en que los espectadores pueden ver la belleza estilística de este deporte. Una cámara superlenta y un patrón musical parecido al de UNKLE en la canción Heaven engrandecería más las acciones mencionadas.

 
 



LLEGAN LOS GOLES. Jugar así, con los equipos más abiertos, hace posible que se produzca el ingrediente que le faltaba a un partido de estas características. Un gol cae como una bomba que desata la locura en la grada que ve marcar a su equipo. Se sucede una oleada de gritos abrazos y saltos mientras el goleador lo celebra, también, enfervorecido. Es un momento de comunión entre la afición y su equipo. La gran cantidad de goles marcados por los dos equipos puede incluso llegar a “satisfacer” a todo el mundo. Lo que demuestra que ha sido un gran partido. The Hives - Tick tick tick Boom.


 



En el partido ha pasado de todo, pero la mayor cantidad de goles de un bando le ha servido para llevarse el partido. El encuentro ha finalizado, los jugadores y la afición ganadora marchan con la moral muy alta. El equipo ha triunfado sobre el máximo rival con concentración, buen juego y entrega. También sus seguidores le han apoyado a lo largo del partido a base de canticos vítores y la consiguiente presión al contrincante. La unión emotiva que hay entre estas dos partes es tal, que ambas recordarán lo que les ha costado conseguirlo a pesar de la tensión las entradas las ocasiones fallidas, las tarjetas, etc. Pero todo esto, ha merecido la pena tanto esfuerzo porque ellos han salido victoriosos.Noel Gallagher's High Flying Birds - AKA... What A Life!






Mientras los ganadores celebran haber ganado, los perdedores se lamentan de su derrota. En su caso, tanto jugadores como aficionados se marchan cabizbajos. Su calidad no ha quedado fuera duda. Han luchado para ganar pero el rival ha sido mejor en esta ocasión. Es un momento duro para el equipo y su “parroquia de fieles”, pero no se tienen que hundir. Los jugadores y los aficionados deben permanecer juntos y hacer autocritica para evitar repetir los errores de hoy en futuros partidos. Siempre teniendo en mente que pueden levantarse como el gran conjunto que son. Como canta U2 en Stuck in amoment: “Tienes que tenerentereza en un momento así”.
 

Por cierto, queda por saber una cosa: ¿Qué música o canción podría representar un posible resultado final de empate? Esperando a que lleguen las ideas…